“Nadie te va a leer”, me dijeron. Claro que no es algo que no hube pensado yo mismo.
Entonces tuve una mejor idea: repartir la culpa.
Ojo… era muy fácil inventar “gente”, pero no hay nada más lindo que la paranoia de tener colaboradores reales (aunque sus desvaríos terminen siendo peores que si los hubiera inventado yo mismo…)
“Cuál es el sentido de este blog?”, seguramente se pregunten (y si no se lo preguntan, igual lo voy a responder, porque es MI blog, asi que chito la boca, que tanto.)
La verdad, no tiene un sentido puntual.
No voy a mentirles, mi propuesta original era más escueta en su pregunta, pero infinitamente más compleja e inabarcable en sus respuestas… “Quién entiende a las mujeres?”
Pero, quizás, yace en el subconciente de este blog (o, al menos seguirá pululando en mi cerebro, carcomiéndolo de a poco.)
Hoy, la idea se volvió menos ambiciosa y un tanto más mundana.
Este blog es una suerte de vertedero de pensamientos azarosos, propuestas viscerales, parlamentos auto-fagositados. No hay UN por qué definido o definitivo, pero muchos revoloteando en derredor de los áviso e indefensos lectores digitales.
La única premisa es que los planteos o postulados sean “abiertos” o “coronados” con un “quién entiende…” y de lo que sea que quieran discurrir.

Así que, sin más preámbulos, ni noctámbulos o sonámbulos, los dejo en compañía de ésto… (créanme… no quieren preguntar QUE).

“Y en caso de que no nos volvamos a ver,
que tengan una buena tarde y una buena noche”
- The Truman Show

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